Herramientas para huerta construidas con material reciclado
Tomado de La huerta de Antonia
Lo importante de la Laya como herramienta Hortícola es que al no dar vuelta la tierra, no se produce un cambio brusco para la actividad microbiótica de la misma, haciendo que el horizonte mas cercano a la superficie no detenga su incremento de fertilidad, lo cual es fundamental para el cultivo orgánico. Otra ventaja del layado es que sus dientes no rompen las raíces de las plantas, entonces la actividad de las bacterias (de la rizosfera) pueden seguir procesando el nitrógeno que luego le intercambian al vegetal para su crecimiento.
A nivel corporal tiene beneficios muy notorios comparados con otros tipo de herramientas. La posición de trabajo es saludable, ya que no se tiene que torcer la columna vertebral debido a su alto mango y a la penetración vertical en la tierra. Tampoco hay que ejercer mucha fuerza de brazos, porque a diferencia de la pala o asada, no hay que mover ni cargar tierra, solo penetrar los dientes para airearla y beneficiar así el mejor enraizamiento de las plantas. También el peso de la herramienta y su diseño hacen que uno se pueda parar encima de ella y le sume el peso del cuerpo humano, haciendo que entre en la tierra con mucha facilidad y de una manera entretenida, inspirando a trabajar la tierra haciendo ejercicio sano.
Los dientes de la herramienta suelen construirse entre 20 y 35 cm de largo, que por lo general son las extensiones de la raíces de la mayoría de las plantas de huerta. El diámetro del diente se recomienda que sea de 1cm de espesor cómo mínimo. Cada diseño de herramienta puede que variar para el tipo de cultivo y tierra en la que se implementará.
¿Por qué hacernos nuestras propias herramientas?
Hacemos nuestras propias herramientas para adaptarlas a las necesidades y cualidades de cada territorio, incluyendo en ellos la forma de trabajar y el tipo de suelo, plantas y clima. También es una forma de expandirnos en otros oficios (como la herrería o la carpintería) y poder reciclar materiales que están en desuso, como cañerías antiguas de metal (para hacer los mangos), rejas (para hacer los dientes) e incrementar el potencial creativo para que cada familia se realice sus herramientas aplicadas a sus vivencias y formas de trabajar. Generando así autonomía y dignidad, transformando algo inútil o convertido en basura, en una herramienta para producir alimentos.
También es un aporte al paradigma que imponen las grandes empresas mineras, exportando inmensas cantidades de metales de lugares muy lejanos a otros (gastando recursos no renovables como el petróleo), y en su transcurso de explotación generan grandes desastres ambientales favoreciendo así a la contaminación y al desempleo de muchos habitantes. Para que luego una persona quiera hacer cultivos orgánicos para no contaminar con venenos la tierra, pero a su vez se compra una pala con metales extraídos de la otra punta del continente y fabricados de forma industrialmente dañina al medio ambiente.
Por eso mostramos esta alternativa de producción casera de herramientas, teniendo la investigación y experiencia que son mas efectivas, saludables, bellas y rendidoras que las que hace la industria.
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